Nota: este artículo describe un escenario técnico, representativo del tipo de proyecto de migración en el que participamos habitualmente; no identifica a ningún cliente concreto.
Migrar un sistema de CCTV analógico a IP es, técnicamente, un proceso bien conocido. El verdadero reto surge cuando el edificio no puede detener su actividad durante la obra, un escenario habitual en oficinas, plantas industriales en plena producción o espacios comerciales con horario de funcionamiento continuo.
El problema de la continuidad
Desconectar todo el sistema analógico antes de que el nuevo sistema IP esté operativo deja el edificio sin cobertura de seguridad durante la transición, algo inaceptable en la mayoría de los contextos. La alternativa es una migración por fases, zona por zona, manteniendo siempre activa una cobertura mínima.
Cómo se estructura una migración por fases
Normalmente, se empieza por instalar el nuevo grabador IP de Bosch en paralelo con el sistema analógico existente, conectando las primeras cámaras IP en las zonas menos críticas. Solo después de validar su funcionamiento se avanza hacia las zonas sensibles, sustituyendo las cámaras analógicas por unidades IP y reutilizando, siempre que sea posible, la infraestructura de cableado existente mediante conversores.
Lo que se gana, además de calidad de imagen
Además de una resolución superior, la migración a IP de Bosch aporta analítica de vídeo integrada y la posibilidad de una futura integración con el control de accesos o la detección de incendios, funcionalidades que un sistema analógico simplemente no admite.
AVPRO acompaña este tipo de proyectos desde la planificación de las fases hasta la formación del equipo de seguridad en el nuevo sistema. Hable con nosotros antes de planificar su migración.